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25 de enero de 2007

El turismo en Venecia está ahuyentando a los residentes

En junio próximo, un nuevo hotel de lujo con 385 camas abrirá en Venecia. Será el mayor hotel de esta ciudad italiana, y ya hace que todas las previas acomodaciones palaciegas para los turistas con dinero se vean pequeñas.

El edificio Stucky antes de su restauración Antes, el molino neo-gótico afeaba la vista de Venecia.

Ninguno de los antiguos palacios a lo largo del Gran Canal y que ahora están siendo convertidos en hoteles puede alardear de tantas habitaciones.

El nuevo hotel tendrá su propio transporte privado en botes motorizados para llevar clientes hacia y desde sus puntos de llegada a Venecia, y el viaje por bote hacia la laguna de la Plaza de San Marcos es de apenas cinco minutos.

El Molino Stucky Hilton ha sido convertido de un molino de harina abandonado y que fue construido por un empresario suizo a finales del siglo 19. Parte del anteriormente próspero molino fue consumido por un incendio en 2003.

Durante años, el edificio neo-gótico de 11 pisos había sido considerado como una llaga en la línea costera de la Giudecca, la mayor de las islas en la ciudad-laguna, estando del lado opuesto de la entrada del Gran Canal.

Venecia transformada

En sus días de gloria, el Stucky era un molino industrial moderno equipado con electricidad, elevadores mecánicos y grúas.

Ahora, sus propietarios tratarán de atraer turistas extranjeros ricos que estén dispuestos a pagar un mínimo de US$600 (462 euros) por noche en una habitación doble.

La suite presidencial en la azotea con su propia piscina costará US$4,000 por noche.

El edificio Stucky El anterior molino de harina será el mayor hotel de Venecia.

Una antigua fábrica de pasta en el complejo Stucky será convertida en un salón de baile y centro de conferencias.

Los propietarios, Acqua Marcia, están orgullos por haber salvado al edificio.

"No solamente hemos rescatado una pieza del pasado de la ciudad, sino que también hemos dado a la industria turística de Venecia uno de sus mayores y más moderno complejos hoteleros," dijo Francesco Caltagirone, presidente de la compañía.

El floreciente auge turístico de Venecia ha transformado la ciudad durante los últimos 20 años.

La población se ha reducido en más de la mitad, de 140,000 a 60,000. Los anteriores residentes han seleccionado con sus piés y se han ido a alojamientos más baratos y más convenientes en tierra firma en y alrededor de la ciudad industrial de Mestre.

El precio mínimo para un apartamento de dos dormitorios en Venecia ahora llega a más de un millón de dólares. Esto le da el dudoso "privilegio" de que durante los inviernos tenga que entrar y salir de su casa o apartamento usando botas de goma.

Las autoridades de la ciudad construyen aceras elevadas temporales que permitan que los residentes y visitantes permanezcan por encima de las aguas del Mar Adriático que ahora inundan la ciudad durante las mareas altas con mayor frecuencia debido al calentamiento global.

Turistas de visita rápida

Un canal en Venecia Más y más residentes se mudan de Venecia debido a los altos precios turísticos.

Según el vice alcalde Michele Vianello, la actual mezcla poblacional veneciana es como sigue: 60,000 residentes permanentes, 60,000 visitantes diurnos (turistas y los que vienen de tierra firme, incluyendo camareros y ayudantes de tienda para atender las hordas de turistas) y 20,000 estudiantes universitarios.

"Lo que necesitamos no son más viviendas para los pobres, sino subsidios hipotecarios para familias de clase media que están siendo expulsadas de la ciudad por los altos precios turísticos," dice.

El crecimiento sostenido del turismo de alta boutique a inicios del nuevo milenio ha sido más que compensado por la disminución en el extremo inferior del mercado.

Decenas de miles de visitantes al día se apiñan en los vaporetti, los botes autobuses que recorren el Gran Canal. Gastan relativamente poco dinero y es común que se coman los emparedados que traen con ellos.

Los turistas diurnos de corta duración contribuyen poco a la economía local y las autoridades recientemente impusieron un impuesto de US$500 para que los autobuses de turistas puedan estacionarse mientras sus pasajeros tratan de ver las vistas de Venecia en unas pocas horas.

Por las noches, Venecia a veces se asemeja a un museo vacío, un pueblo fantasma.

Luego de las 23:00 hora local, cuando los viajeros diurnos han salido y los restaurantes y bares están cerrados, los canales y calles - calles estrechas que intersectan las islas sobre las cuales Venecia está construida - están casi desiertos.

Mañana, otras 60,000 personas llegarán - y partirán.

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